Tuesday, July 27, 2010

Sorcerer

(La hechicera)
por Rick SD

I

Su pelo lacio cae sobre sus hombros mientras juguetean con el viento. Una delicada flor; no en lo absoluto. Ha recorrido miles de kilómetros buscando la respuesta al sueño que tuvo alguna vez. Pocos son los que se atreven a cazar un sueño por tantos años como lo ha hecho ella. Su rostro no muestra el más mínimo rasgo de cansancio, fatiga o desesperación. Su historia comienza en un universo alterno. Tiene alrededor de 15 años, hay cenizas, humo y fuego a su alrededor. El último de sus amigos ha caído frente a ella. La criatura de ojos grandes, razgados, de color blanco; dientes como navajas parecen ser capaces de desgarrar la piel cómo si fueran hojas secas. Lo más terrorífico de aquel ser es la forma indefinida que tiene. Su cuerpo parece tomar en ocasiones forma humanoide con luces sofocándose sobre lo que parecía ser su piel. Las más simplemente era un vórtice negro. Las pupilas se le dilataron, su corazón se volvió acelerar. En una fracción de segundo dijo las pocas plegarias que conocía y lo imposible pasó. El monstruo se comenzó a retorcer sobre sí mismo mientras un extraño viento de coraje la invadía. Sin pensarlo dos veces atacó a la criatura. Mientras el golpe que derribó a la criatura el futuro que nunca será y el presente que no es el suyo conformaban una visión. Se encontraba fuera de su cuerpo mientras se veía petrificada hace unos instantes atrás. Antes de lo que sería su muerte, uno de los caídos la arrojaba a los confines de la tierra. Una segunda visión mostraba como años más tarde regresaba y por sus propios medios lograba derrotar al monstruo. Una tercera visión mostraba expliación a lo que estaba sucediendo. un hombre y un ente extraño estaban peleando. El mundo en el que estaban no se parecía en lo absoluto al que conocía; se trataba de un templo destruido en medio de un desierto blanco. La destreza de ambos era sorprendente.Al que tenía forma humana le llamó guerrero y a su oponente sombra. Guerrero era un hombre de pelo largo, desaliñado. Su rostro cubierto de arena mostraba ya varias cicatrices, cansancio pero sus ojos eran de fuego. Su ropa consistía en una gabardina parcialmente desechas, unos guantes rotos de las yemas, un sweter grueso de cuello de tortuga de algodón y unos pantalones que tenían unas chaparreras gruesa como si se tratase con símbolos que jamás había visto antes. Sus ropajes estaban teñidos del blanco de la arena del lugar. Sombra por otra parte tenía forma humana pero al igual que el monstruo con el que había peleado ella. La diferencia era que ésta creatura no cambiaba de forma constantemente. La visión transcurría lentamente para que ella pudiera darse una ligera idea la infinidad de golpes que intercambiaban cada instante. Ninguno de los dos parecía ceder. Con un golpe tremendamente fuerte Sombra le da un gancho que lo saca volando. Guerrero esboza una sonrisa, gira a altas velocidades sus muñecas para invocar una espada blanca y negra. Las hace vibrar de tal forma que una empieza a expedir una luz tan fuerte como el sol mientras que la otra absorbe la energía. Los instantes en los que ambas espadas chocan centellas de colores saltan entre una espada y otra. Con estas nuevas armas, guerrero obliga a Sombra a ceder. El tiempo se empieza a fracturar, La hechicera siente los escalofríos del viento que la proyecta hacia arriba. Sombra y Guerrero se convierten en un par de puntos a la distancia aunque todo su cuerpo le dice qu están muy cerca de ellas. Entonces siente los últimos momentos de la batalla; Sombra alza un puño y jala toda la energía que puede; Guerrero clava sus espadas a los costados de su rival; Ambos emiten un grito. La hechicera entonces ve rodar la cabeza del monstruo. Guerrero le había brindado a ella la fuerza para hacerlo mientras Sombra había jalado para sí la energía del Monstruo. Ella recuerda con claridad ese día. Su mundo se había salvado pero con sus amigos y familia polvo no tenía razón para quedarse. Ese día comenzó su peregrinación en busca de lo único que le hacía sentido: Guerrero.